Administraciones Públicas y teletrabajo: retos a superar

El Gobierno anunció que los funcionarios pertenecientes a la Administración General del Estado podrán realizar teletrabajo un máximo de cuatro días a la semana; es decir, el 80% del tiempo. Podrán acogerse a esta medida padres con hijos menores de 14 años, quienes tengan a cargo personas dependientes o personas que sean vulnerables ante la COVID-19. Quienes no cumplan estos requisitos podrán acogerse al teletrabajo un día a la semana.

La pandemia de la COVID-19 ha evidenciado las ventajas de la transformación digital y ha acelerado su adopción, también en las Administraciones Públicas. La nueva normativa no solo beneficiará a los empleados públicos, también beneficia los ciudadanos, a las empresas y al país en su conjunto, que podrán ver mejorados los procesos del estado en todos sus ámbitos: sanidad, justicia, educación, tributario, servicios a la ciudadanía, etc.

Permitir que los trabajadores públicos puedan acceder a sistemas de teletrabajo es un importante paso para confirmar que la administración pública está dispuesta a invertir en Digitalización, Innovación y Futuro.

Hemos visto en las primeras semanas de confinamiento que aquellas organizaciones que ya contaban con un alto grado de digitalización han sido mucho más flexibles y podido mantener su actividad. Las que todavía no estaban preparadas, se han visto obligadas a implantar soluciones de teletrabajo desde cero y, muchas veces, in extremis. Gracias a ello han podido mantener su negocio y sobrevivir.

En el caso de las Administraciones Públicas se trata de mejorar el servicio al ciudadano, ahorrar costes, mejorar la conciliación, mejorar los servicios públicos manteniendo el distanciamiento social.

Teletrabajo en la administración pública

¿En qué medida beneficia una solución de teletrabajo a los empleados públicos y a sus equipos de informática? Los desgranamos:

Los usuarios pueden acceder a su entorno de trabajo desde cualquier ubicación y dispositivo. Los datos no residen en sus PC, sino en una nube controlada, y con todas las medidas de seguridad necesarias.

Disminuyen los fallos técnicos al estar en entornos de trabajo controlados, monitorizados y gestionados de manera centralizada.

El rendimiento no se ve afectado, ya que que cada trabajador tiene acceso a aquellos recursos y aplicaciones necesarios para su labor diaria.

– Se mejora el servicio de soporte ante incidencias, porque el personal informático dispone de infraestructuras homogéneas, centralizadas y seguras.

– Facilita políticas de teletrabajo y conciliación.

En estos pocos meses, la concepción del espacio de trabajo ha cambiado. Ya no se circunscribe a una oficina. Hoy puede ser la habitación de un hogar. Pero no basta solo con disponer de un ordenador y una conexión a Internet.

Hay que desplegar entornos seguros, con todos los accesos a aplicaciones y recursos necesarios para que la experiencia de usuario no se resienta. El teletrabajo debe ser igual o más productivo que el realizado en una oficina. Para conseguirlo, hay que apoyarse en expertos para que nada falle. El caso de las Administraciones Públicas no es diferente.