El Teletrabajo aporta a las AA.PP. agilidad, coordinación y eficacia ante nuevos confinamientos

El estado de alarma en España duró 99 días, tiempo en el que sufrimos una situación altamente impactante para nuestro día a día, que a todos cogió por sorpresa y que nunca imaginamos. Las Administraciones Públicas, en relación a su operativa habitual, reaccionaron ante esta situación de un modo desigual y respondieron mejor o peor según el grado de madurez de sus sistemas informáticos. Aquellas con sistemas preparados para abordar contingencias, lo hicieron rápidamente, y su actividad pudo continuar con sus empleados trabajando de manera remota y sin apenas implicaciones sobre la ciudadanía. En otros casos, hemos sido testigos de grandes problemas, que conllevaron casi siempre importantes perjuicios para los ciudadanos.

Uno de los pocos elementos positivos que nos ha traído esta situación, es que el teletrabajo ha llegado a las AA.PP. para quedarse. Todos somos conscientes desde hace mucho tiempo, de la imperiosa necesidad de acometer un cambio radical en el concepto de puesto de trabajo en la administración: anclado a un espacio físico y con grandes limitaciones para los funcionarios en relación a las posibilidades que la tecnología ofrece de cara a la formación, evolución de carrera profesional, movilidad geográfica y, sobre todo, la movilidad funcional.

Un cambio de paradigma, basado en compartir información de forma segura y ágil nos permitirá estar coordinados ante posibles situaciones similares y nos reforzará, puesto que será el fruto de haber aprendido de nuestros propios errores.

Si añadimos una mayor flexibilidad a la hora de trabajar, el uso de herramientas para conexión a distancia y las evidentes mejoras en las infraestructuras de comunicación, podemos conseguir fácil y rápidamente que el sistema que vela por nuestra salud, trabajo, economía, educación y justicia sea nuestra primera línea de defensa frente a los rebrotes.

Soluciones como el teletrabajo han demostrado ya hace mucho tiempo que proporcionan muchos beneficios, como economizar gastos en la empresa, reducir la movilidad en nuestras ciudades y proporcionar una herramienta para conseguir una mayor conciliación familiar. Adicionalmente permiten crear un entorno mucho más seguro para proteger la información, dato este vital en un sistema distribuido por competencias de las Administraciones Públicas. La información de todos estará protegida y será compartida allí donde se necesite, tanto para los ciudadanos, mediante portales de acceso, como entre las diferentes instituciones. Las AAPP estarán preparadas tanto para enviar a casa a los funcionarios, como para poder seguir trabajando con normalidad.

Hay mucho trabajo por hacer y no nos podemos permitir estancarnos en los patrones de trabajo anteriores a la Covid19. Si no abordamos las reformas que deben renovar todo el modelo de puesto de trabajo en las administraciones, de nada habrá servido todo el esfuerzo que cientos de miles de empleados públicos han realizado en los meses de confinamiento y desescalada.

Por eso, un análisis objetivo de las herramientas de trabajo es fundamental. El mundo ya no será tal y como lo conocemos, pero no tiene por qué ser peor. Debería ser un mundo más conectado, seguro y donde las distancias geográficas no sean un problema para seguir en contacto, y produciendo. Los abrazos llegarán después. Seguro.

Autor: Federico Alcalá, Presale Engineer en Ozona Tech