Teletrabajo: cuando tienes que sortear la otra Gran Muralla China

Imaginemos que trabajamos en una empresa multinacional donde, a raíz de la pandemia de COVID-19, se impone el teletrabajo no solo en las oficinas de un determinado país, sino en todas las sedes y delegaciones en el mundo. Imaginemos que hay oficinas en países con altas restricciones en el uso de Internet, como es el caso de China. ¿Es posible que tengamos problemas si queremos hacer uso de nuestras soluciones de teletrabajo?

En Asia nos encontramos con dos problemas que pueden afectar a los proyectos de teletrabajo: la limitación de acceso a determinados sitios y la restricción al uso de VPNs, puesto que al detectar tráfico cifrado contra una IP se corta la conexión.

El proyecto Escudo Dorado (Golden Shield), más conocido como el Gran Firewall por la analogía con la Gran Muralla, bloquea el acceso a Internet y también a distintas webs de origen extranjero. Hay múltiples portales donde se puede conocer qué direcciones están prohibidas en el país y es un quebradero de cabeza en determinadas circunstancias.

Sin embargo, los problemas de acceso a las plataformas de teletrabajo se pueden solventar.

Por un lado, los propios fabricantes ya cuentan con estas restricciones y adaptan sus aplicaciones en la nube para que a la hora de los despliegues todo vaya bien y no se produzcan incompatibilidades. Aunque no todos.

Por otro, la propia experiencia y conocimiento especializado del integrador o del equipo técnico va a hacer que ya se cuente con ello, por lo que estos proyectos de teletrabajo serán resistentes a estas limitaciones y permitirán el acceso a países como China de plataformas europeas manteniendo los niveles de seguridad y cifrado que proporciona una vpn.

Cuando se dice que la experiencia es un grado, en este tipo de circunstancias, lo es aún más.