Teletrabajo NO es trabajar desde casa

En marzo, cuando trabajar en las oficinas no era posible, las compañías tuvieron que garantizar en cuestión de horas que sus empleados siguieran trabajando allá donde se encontraran, con las mismas aplicaciones y los mismos datos que habían utilizado hasta ese momento.

La urgencia obligó a utilizar dispositivos personales y, en muchos casos, a dejar en un segundo plano la seguridad en los accesos, puesto que la prioridad estaba en la continuidad del negocio. Se pusieron en marcha programas express de soporte a usuarios, se desplegaron VPNs, se instalaron routers donde no llegaba la banda ancha y se masificó el uso de soluciones colaborativas. Todo en un tiempo récord.

Porque el teletrabajo solo se produce cuando el acceso a los recursos es el adecuado, independientemente de la ubicación de quien la realiza. En relación al puesto de trabajo, el usuario no debe estar penalizado por estar fuera de su espacio físico habitual hasta ahora: la oficina. Por ello debe disponer de las máximas capacidades de uso de las herramientas de puesto de trabajo, cumpliendo las políticas vigentes de acceso a la información. Y el acceso a ellas debe ser sencillo.

Pero el teletrabajo también requiere hacer compatible la simplicidad del acceso a los recursos con la máxima seguridad tanto para la compañía como para el usuario. Por ello se hace necesario añadir medidas adicionales de encriptado de la información, de seguridad perimetral, soluciones para autenticación del usuario, medidas que garanticen la defensa ante la empresa por el mal uso de los sistemas, etc.

En este escenario necesitamos la ayuda de herramientas que permitan un control sistemático y permanente de los sistemas que soportan la estrategia de teletrabajo. Estas herramientas también deben ayudar a cuál es el desempeño de los usuarios que están fuera de sus oficinas: cuándo comienzan y terminan su jornada de trabajo, qué herramientas de software utilizan, en cuáles necesitan mejorar su destreza, qué información utilizan, cuántos recursos consumen, etc

Desde el momento en que hay que dar una respuesta masiva a los problemas derivados de Covid19, las estrategias de teletrabajo forman parte de las estrategias de negocio. Más concretamente, son un elemento fundamental para la competitividad de las empresas. Por ello es necesario conocer al detalle toda la información disponible del uso de teletrabajo en cada empresa para poder compararla con los parámetros de las empresas de mejor desempeño.

Con esa información se podrá realizar un análisis comparativo que ayude a identificar las mejores medidas a adoptar en cada caso en relación a:

  • Posición tecnológica
  • Políticas de índole laboral
  • Catálogo de aplicaciones a utilizar
  • Procesos candidatos a digitalización
  • Necesidades de capacitación

En resumen, el teletrabajo no es un asunto de Recursos Humanos que debe ser resuelto con herramientas tecnológicas. Mejor dicho, ese enfoque es solo una parte del todo. La nueva realidad convierte al Teletrabajo en un actor más en la escena del negocio. Quienes lo interpreten bien tendrán nuevas oportunidades, puesto que la crisis va a privilegiar a quienes sepan abordar las debidas transformaciones. Quienes crean que teletrabajar es trabajar desde casa, sufrirán.